El Salvador celebra los 100 años del natalicio del beato Óscar Romero
Con una misa especial la iglesia católica celebró los cien años del natalicio del beato Óscar Arnulfo Romero, con la asistencia del gabinete de gobierno y centenares de feligreses.

El 15 de agosto de  1917 nació en Ciudad Barrios San Miguel, monseñor Oscar Arnulfo Romero y hoy en su cumpleaños número cien, la iglesia católica realizo una misa especial.

 

La ceremonia estuvo acompañada de cardenales y sacerdotes, también asistió el Presidente de la República y algunos funcionarios del ejecutivo, legislativo y centenares de feligreses.

 

La misa fue presidida por el enviado especial del papa el cardenal Ricardo Ezzati quien recordó la vida y martirio del beato Romero.

 

“Hombre virtuoso, muy activo en su parroquia, cercano a la gente, caritativo con los pobres, través algo distante de las opciones pastorales que se iniciaban a impulsar en el posconcilio, sin embargo algo comenzó a cambiar en él, especialmente en Santiago de María al conocer más de cerca la pobreza extrema de los campesinos. El varón justo se empieza a inquietar por la injusticia y el buen pasto que quiere hacerse todo, con todos y para todos tiene la experiencia que no basta con acompañar a los más pobres y dar consejos a los más ricos, evangelizar significa sobre todo después de la exhortación apostólica del Papa Pablo Sexto, Evangelii Nuntiandi, evangelizar significa llevar la buena noticia en todos los ambientes” dijo Ezzati.

 

Monseñor se le reconoce por su prédica en defensa de los derechos humanos y por haber sido asesinado durante la celebración de la misa en la capilla del hospitalito de la parroquia La Divina Providencia.

 

Como arzobispo denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó en público su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país. Parte de estas homilías fueron recordadas por el cardenal Ezzati.

 

“Cito sus palabras que me han marcado profundamente, el martirio es una gracias de Dios que no creo merecer pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida que mi sangre sea semilla de libertad y señal de que la esperanza será pronto una realidad, si llegaran a matarme perdono y bendigo a quienes lo hagan”.

 

Los feligreses esperan que el vaticano realice con prontitud la canonización del beato Oscar Arnulfo Romero.

 

Con información de Iris Rivera

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