San Andrés tenía mucha relación con los sitios mayas debido a las ofrendas y un cráneo deformado que fueron encontrados y que son propios de esa cultura, sin embargo no se han encontrado las características estelas mayas

El parque arqueológico San Andrés, ubicado en el valle Zapotitán en el departamento de La Libertad, es considerado uno de los centros hispánicos más importantes de El Salvador.

De acuerdo a las investigaciones del arqueólogo japonés Akira Ichikawa ese sitio se vio afectado por la erupción volcánica de Ilopango (535 d.C) sobre cuyas cenizas inicia una etapa constructiva con piedra y toba del centro ceremonial.

En el año 650 d.C, la erupción del volcán Loma Caldera sepultó a Joya de Cerén y sus cenizas probablemente sean las que se observan al interior de una de las estructuras, así como la construcción de una tercera etapa hecha con adobe y repello de argamasa. 

De acuerdo al arqueólogo salvadoreño Oscar Camacho, San Andrés tenía mucha relación con los sitios mayas debido a las ofrendas y un cráneo deformado que fueron encontrados y que son propios de esa cultura, sin embargo no se han encontrado las características estelas mayas y la arquitectura en general no es común con sitios como Copán o Tikal, a excepción de una estructura.

Una de las particularidades de San Andrés es que poseía acrópolis, rodeada de una zona residencial.

La acrópolis: formada por cuatro estructuras piramidales y los aposentos, tenía como fin ser el espacio de las actividades cívicas, políticas y religiosas de la comunidad. Al elevar la plaza y utilizar las estructuras piramidales se formó una especie de barrera al mundo exterior que no podía ver lo que ocurría adentro. 

Los Aposentos: Se cree que estaba constituida por cuartos para el descanso -probablemente- de gente importante para la élite que dominaba San Andrés, como invitados especiales o sacerdotes.

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